Pablo Martín Salas el monociclista de una pierna @onelegonewheel

Hoy hablamos con Pablo Martín Salas (@onelegonewheel en instagram) asiduo a los encuentros de monociclos, un monociclista de los que no perdonan una salida al monte.

Muchos le conocieron en Vitoria, yo le conocí en el EMM (Encuentro de Monociclos que se celebra en Madrid), recuerdo que a mitad de la ruta alguien comentó algo de que a uno de los que andaban bajando en monociclo le faltaba una pierna ¿Cómoooooo? será una broma… nada más lejos de la realidad!!

Para todo el que le esté picando la curiosidad…  ¡Vamos con la entrevista!

¿Podemos preguntar qué te ocurrió?

Sí, claro. Me dirigía en tren a mi pueblo. Al bajarme al andén tropecé y caí a la vía. No había nada de luz en la estación y nadie se percató de mi caída. Entonces el tren arrancó y me cortó el pie derecho así como el dedo meñique de la mano izquierda y parte del cuarto dedo.

¿Cómo te aficionaste a andar en monociclo? ¿Te costó mucho adaptarte a ir en monociclo con una prótesis?

Pues la verdad es que empecé a montar después del accidente, gracias a mi hermano. Él aprendió con un amigo durante la carrera y gracias a eso pude probar. Al principio tenía una sensación de desequilibrio total, pero pasadas dos semanas, entrenando menos de una hora por día, aprendí a andar.

¿Cómo pasaste de andar por la ciudad a andar por la montaña?

Todo empezó a raíz de una quedada de monociclos que se organizaba en Vitoria. Por aquel entonces yo ya llevaba bastante tiempo andando en monociclo, pero ni si quiera me había tomado la molestia de aprender a montarme sin un apoyo.
Lo primero que hicimos en la quedada fue una ruta de montaña y yo no estaba al tanto de lo que se podía hacer con un monociclo de montaña. Tardamos poco tiempo en llegar a una bajada llena de piedras que yo no era capaz ni de intentar, cuando de repente paso un chaval a toda velocidad y sin inmutarse. Quedé muy sorprendido, yo quería hacer eso, y se dieron muchos ejemplos más. Me quedé con muchas ganas de practicar este deporte.
Tras la quedada, estuve tres días practicando con mi hermano, ya que él tenía un monociclo de montaña. En esos tres días conseguí mucho más de lo que me esperaba y comprobé que este deporte me encanta. Me gustó mucho la sensación de bajar cuestas inclinadas usando el freno, así que me compré mi propio monociclo de montaña y empecé a practicar cada vez más.

Prótesis + Monociclo… ¿Una mezcla explosiva?

Sí, la verdad es que he tenido varios problemas. Cuando aprendí a andar en monociclo, el pie de la prótesis se me salía del pedal a poca velocidad que cogiera. Fue frustrante, porque me empezó a pasar justo después de aprender. Finalmente lo solucioné poniendo un calapiés en el pedal. A fecha de hoy no utilizo, por la montaña sería peligroso, ya que te caes muchas veces (UPD ->UnPlaned Dismounts/Bajadas no planificadas). Los pedales que llevo ahora agarran bastante más, aun así se me sigue saliendo con una frecuencia mayor de lo normal. La única solución que tengo ante este problema es ganar técnica. Otro problema que me surgió al empezar a ir por la montaña es que al poco rato que andaba en monociclo me empezaba a doler la tibia del muñón por hacer fuerza contra la prótesis para frenar o controlar el monociclo. A fecha de hoy esto me ocurre con poca frecuencia porque ya he hecho más cayo. También en la ortopedia me modificaron una pieza para que la parte que me dolía sufriera menos y me ha funcionado bastante bien.
Otro problema, o más bien un hándicap, es que a la hora de andar hay muchos movimientos que noto que hago con mi pierna buena que con mi prótesis me son imposibles de realizar. Digamos que tengo menos control con la prótesis.

El último problema es que me cuesta mucho subir la montaña, sobre todo a partir de
determinada inclinación, ya que mi pie no se adapta a la cuesta. En cualquier caso cada vez me va costando menos y este deporte es demasiado grande como para dejar de hacerlo por cualquiera de estos problemas.

¿Qué te ha ayudado o ayuda a mejorar?

Principalmente tres cosas. La primera de todas es la pasión. Este deporte me encanta y la posibilidad de poder practicarlo con mi hermano me ha llevado a dedicarle mucho tiempo. Por otro lado, mi hermano y yo nos hacemos mejorar el uno al otro. Hemos desarrollado un pique sano que hace que ninguno de los dos se quiera quedar atrás. Y por último, la posibilidad de asistir a las concentraciones de monociclistas, donde entre otras cosas, puedo recibir consejos de gente de mayor nivel que yo y verles en acción me ayuda a disipar límites.

¿Qué consejos le darías a otra persona en una situación similar?

Que no se pongan límites y que se esfuercen por ser mejores cada día. Un año antes de mi accidente llegué a pensar que si algún día perdiera una pierna no podría vivir. Está bastante claro que me equivocaba. Y no considero que haya hecho nada especial. Fui muy positivo y tuve mucho apoyo, lo que me ayudo a no venirme abajo. Pero lo importante es que me centré en el proceso de recuperación, hice lo que tenía que hacer. Y así es como me recuperé de forma fabulosa. Además, yo siempre he sido muy torpe y ahora hago descenso de montaña en monociclo sin una pierna. Es casi absurdo. Me he sorprendido muchísimo a mí mismo estos últimos años.

No os pongáis límites, dedicad tiempo a aquello que queráis conseguir y también os
sorprenderá ver de lo que sois capaces.

Share Button
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *